Junto a ella, otra exjugadora vallesana, la madrileña Nicole Wiggins, que durante cuatro temporadas estuvo bajo los palos de la portería vallesana, también ha sido protagonista y ha conseguido esa cuarta Copa de la Reina consecutiva en una final en la que el equipo guipuzcoano ha dominado hasta el final a un Guardés que nada pudo hacer contra el vencedor de la Copa de la Reina (26-21).
Ester Somaza ha demostrado su talento y coraje en la competición, además con el mérito añadido de competir y ayudar al equipo pese a las molestias físicas y la lesión sufrida durante el torneo, demostrando carácter, compromiso y experiencia en los momentos decisivos.
Para mucha gente del balonmano vallesano, Ester representa perfectamente la escuela de Granollers: talento, intensidad y competitividad. Su éxito con el Bera Bera también es un reconocimiento indirecto al trabajo formativo de toda una generación de clubes y entrenadores de la zona.
Una Copa de la Reina más para su palmarés… y seguramente no será la última. Lástima que no sea con el club que le vio crecer deportivamente.