El turismo termal es un turismo de salud y bienestar basado en el agua como recurso natural, con una fuerte carga patrimonial, histórica y cultural, y profundamente vinculado al territorio donde nace. Es un modelo que se desarrolla mayoritariamente en municipios pequeños y medianos, a menudo en comarcas del interior y ámbitos rurales, y que contribuye de manera decisiva al equilibrio territorial de Cataluña.
El agua termal: recurso natural, patrimonio e identidad
Las villas termales catalanas se han construido a lo largo de los siglos alrededor del agua termal, un recurso natural singular que ha configurado:
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El patrimonio arquitectónico y urbano de los municipios.
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La identidad local y cultural del territorio.
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Un modelo económico vinculado a la salud, el bienestar y el cuidado de las personas.
La experiencia termal no es una actividad puntual ni masiva. Es una experiencia pausada, consciente y arraigada, que conecta salud, paisaje, patrimonio y vida local.
Un modelo territorial que genera equilibrio
El turismo termal se despliega en diversas comarcas del país, mayoritariamente lejos de los grandes polos turísticos y de las dinámicas metropolitanas. En estos territorios, este modelo es especialmente relevante en entornos rurales e interiores, donde el turismo no es masivo pero sí esencial para la vitalidad del territorio.
Un visitante de proximidad, fiel y sensible al precio
El incremento del impuesto no grava, por tanto, un turismo internacional intensivo, sino que impacta directamente sobre la ciudadanía catalana que opta por cuidarse y disfrutar del patrimonio termal del propio territorio.
Una fiscalidad que no tiene en cuenta el territorio ni el patrimonio
Desde la Asociación Balnearia de Cataluña reclaman:
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Una fiscalidad turística diferenciada, que tenga en cuenta el territorio, el modelo y el impacto real.
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El reconocimiento del turismo termal como patrimonio vivo, vinculado a la salud y al mundo rural.
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Criterios de modulación territorial y estacional del IEET.
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Evitar recargos municipales que penalicen a municipios pequeños y del interior.
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Que la recaudación revierta en la protección del recurso agua, el patrimonio termal y la calidad de vida local.
El termalismo es agua, patrimonio y territorio. Es salud, tiempo pausado y arraigo. Es una forma de hacer turismo que cuida a las personas y al país. Penalizar fiscalmente este modelo es ir en contra de un turismo que contribuye a un futuro más equilibrado, saludable y sostenible para Cataluña.