La actuación ha supuesto la intervención sobre un total de 3.391 metros cuadrados y ha permitido recuperar y poner en valor los 816 metros que conformaban el perímetro original de la fortificación medieval. El proyecto incluye la restauración de los corredizos, los antiguos caminos de defensa, los portales históricos y la emblemática Torre Rodona, creando un recorrido continuo que permite comprender mejor la evolución urbana de la ciudad a lo largo de más de seis siglos.
Uno de los aspectos más destacados de la intervención es la instalación de un pavimento de piedra de basalto negro que reproduce a escala real el trazado original de la muralla. Gracias a esta solución, los visitantes podrán identificar incluso aquellos tramos que hoy permanecen ocultos bajo edificios o integrados en construcciones posteriores, facilitando una lectura histórica del crecimiento urbano de Granollers.
La singularidad de la muralla granollerense reside precisamente en sus corredizos, unos espacios poco habituales en otras ciudades medievales. Mientras que en la mayoría de conjuntos fortificados la muralla se contempla desde el exterior, en Granollers estos antiguos caminos permiten recorrer la fortificación desde el interior del entramado urbano. Para facilitar la visita, los corredizos han sido señalizados mediante una línea de color marrón que guía al visitante a lo largo de todo el recorrido histórico.
La actuación también incorpora mejoras destinadas a potenciar el atractivo turístico y cultural del conjunto. Se ha renovado la iluminación monumental, se han instalado nuevos paneles informativos y se ha creado una audioguía que permitirá descubrir la historia y las transformaciones de la muralla de forma accesible y atractiva para vecinos y visitantes.
Dentro del proyecto también destaca la renovación de L’Adoberia d’en Ginebreda, uno de los espacios patrimoniales más relevantes de la ciudad. El equipamiento incorpora ahora una nueva iluminación y un audiovisual en tres dimensiones que reconstruye la evolución histórica del recinto, ofreciendo una experiencia inmersiva para comprender el pasado medieval de Granollers.
La inauguración no ha sido escogida al azar. El acto coincide con el 660 aniversario del privilegio real concedido en 1366 que autorizó la construcción de la muralla para proteger la entonces villa medieval. Seis siglos y medio después, esta fortificación, declarada Bien Cultural de Interés Nacional, sigue siendo uno de los principales símbolos históricos de la capital del Vallès Oriental.
Durante todo el fin de semana se celebrarán jornadas de puertas abiertas, visitas guiadas y actividades divulgativas destinadas a acercar este patrimonio a la ciudadanía. Una oportunidad para redescubrir una parte fundamental de la historia de Granollers y comprobar cómo la recuperación del patrimonio puede convertirse también en una herramienta para fortalecer la identidad colectiva y proyectar la ciudad hacia el futuro.
Más información: granollers.cat/patrimoni