La Casa Blanca, encabezada por el presidente estadounidense Donald Trump, describió el golpe como una “operación de combate mayor” destinada a neutralizar amenazas nucleares, reducir las capacidades misilísticas y debilitar el aparato de poder del régimen islámico. Trump además instó a la población iraní a “liberarse de la opresión” y tomar las riendas de su futuro tras el final de la ofensiva.
La represalia iraní: misiles y drones sobre bases y territorios
En respuesta a los ataques, las fuerzas iraníes lanzaron una serie de misiles balísticos y aviones no tripulados contra objetivos en Israel y varias naciones del Golfo que alojan bases estadounidenses, incluyendo Bahréin, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos.
Israel, por su parte, empleó sistemas de defensa antimisiles sobre su espacio aéreo y reportó múltiples interceptaciones, si bien se produjeron alertas de ataque y daños materiales en zonas civiles.
El Pentágono aseguró que, pese a la intensidad de los contraataques, no se registraron bajas estadounidenses hasta el momento, aunque la situación continúa extremadamente volátil.
Cifras de víctimas: civiles, militares y tragedias en escuelas
Las cifras preliminares de víctimas son alarmantes:
- Las autoridades iraníes y la Media Luna Roja han registrado más de 200 muertos y más de 700 heridos en toda la República Islámica tras los bombardeos.
- Un ataque particularmente devastador alcanzó la escuela primaria Shajare Tayebé en la ciudad de Minab (sur de Irán), causando la muerte de decenas de estudiantes —en su mayoría niñas— y dejando muchos más heridos en pleno horario lectivo.
- En varias provincias iraníes se han reportado también víctimas entre personal militar y altos mandos defensivos.
La combinación de ataques a instalaciones militares y zonas urbanas ha generado críticas internacionales por el elevado número de bajas civiles y el impacto en infraestructuras esenciales.
La muerte de Ali Jamenei: confirmaciones y contradicciones
Uno de los acontecimientos más impactantes del día ha sido el supuesto fallecimiento del líder supremo iraní, Ali Jamenei, de acuerdo con declaraciones oficiales de altos mandos israelíes y de fuentes militares occidentales.
Israel afirmó que el cadáver de Jamenei fue hallado tras los bombardeos, y el primer ministro Benjamin Netanyahu declaró que existen pruebas de que el máximo dirigente de Irán ha muerto como consecuencia directa de los ataques.
Sin embargo, Teherán mantiene una postura contradictoria, con funcionarios iraníes negando de momento la muerte del ayatolá y afirmando que sigue supervisando las operaciones de defensa, aunque sin ofrecer pruebas públicas claras.
Este choque de versiones ha generado gran confusión informativa y una ola de rumores y reacciones dentro y fuera de Irán, con algunos ciudadanos celebrando desde las ventanas de Teherán mientras las autoridades mantienen medidas de censura y control de comunicaciones.
Lo que viene: regionalización y temores globales
La acción militar de Estados Unidos e Israel, y la respuesta inmediata de Irán, ha encendido alarmas internacionales. Organismos como la ONU han convocado reuniones de emergencia, mientras líderes europeos han pedido contención y respeto al derecho internacional.
El conflicto ha provocado ya: Cierre de espacios aéreos en la región. Cancelación de vuelos comerciales y advertencias a ciudadanos extranjeros. Influencias en los mercados energéticos globales, por el potencial bloqueo del estrecho de Ormuz.
La situación sigue en desarrollo, con el mundo observando una escalada que podría redefinir el equilibrio de poder en Oriente Medio y tener consecuencias geopolíticas de largo alcance.