Un Tribunal Ético

Vaya por delante mi fe inquebrantable en la Justicia. Sin embargo, mi devoción flaquea al observar las actuaciones de ciertos magistrados y, especialmente, las de su ministro, el Sr. Bolaños, a quien el celo partidista ha convertido en un «hooligan» de la causa sanchista. Sueño con una justicia equilibrada, una balanza cuyos platillos no se inclinen por el susurro del poder, sino que se mantengan ciegos ante las presiones del Ejecutivo, ese poder que hoy en España amenaza con devorar la independencia del derecho.

ni izquierda ni derecha, solo justicia y verdad.

Pero no busco aquí diseccionar la realidad, sino invocar la fábula. Imaginemos un hipotético Tribunal Ético, donde el control de la rectitud de los gobernantes y su moral no fuera un chiste de Sancho Panza, sino ley suprema, con sus correspondientes sentencias.

España, ha hecho de la picaresca un arte nacional. Pero ante la deriva de nuestra clase política actual, hasta el mismo Quevedo se quedaría sin tinta. Un tribunal, como el que quiero imaginar colapsaría al instante, sepultado bajo una montaña de sumarios que se les vendría encima.

¿Se imaginan a este Tribunal actuando de oficio ante los constantes cambios de opinión en política nacional e internacional, de nuestro Presidente? ¿Qué diría esta corte ética ante los amagos de romper la coalición gubernamental de la Vicepresidenta Díaz,  experta en el arte de la retirada táctica que terminan en renuncia, mientras los muros del PSOE se resquebrajan bajo el peso de (presuntos) acosos sexuales y corrupciones?

Tampoco escaparía al escrutinio la Ministra de Hacienda y también Vicepresidenta, Irene Montero. Mientras la mano del Fisco,  reclama hasta la última gota de sudor de los ciudadanos, parece sufrir de una extraña ceguera ante el hermano del Presidente, ese fantasma administrativo que (presuntamente) habitaba en la Moncloa mientras fingía cotizar en tierras lejanas.

 El Tribunal debería juzgar las oscuras sombras de las actuaciones durante DANA y las versiones mudables de Carlos Mazón, o enfrentarse a la ironía macabra de Otegui. Que el líder de EH Bildu tache de "secuestro" las acciones de Trump es una pirueta ética que ni el propio Maquiavelo se habría atrevido a escribir. Es la burla del destino: el lobo predicando el vegetarianismo.

Y qué decir del tema de la "fontanera" del PSOE, Leyre Díaz que, según la versión oficial de la ex portavoz del Ejecutivo y ex Ministra de Educación, Pilar Alegria,  era apenas una sombra en "una foto" (sic). Hoy sabemos que se movía por Ferraz con la familiaridad de quien posee las llaves del reino, cobrando en metálico hasta 16.000€ por servicios que quedan en el limbo de lo inconfesable.

La lista de tareas de este Tribunal sería interminable. Por ello, es preferible abandonar la ficción y confiar en que el pueblo, ese gigante dormido, despierte de su letargo político. A falta de la dignidad necesaria para la dimisión por parte de nuestros políticos, o de la existencia de este Tribunal Ético que se lo exigiera por fallo judicial, solo queda esperar que las urnas pongan a cada cual en su lugar. Aunque no tengo muchas esperanzas en ello.

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