La situación de la limpieza viaria de Granollers ha llegado a un punto de no retorno. La aprobación de las ordenanzas para el 2026 ha sido la gota que ha colmado el vaso de la paciencia ciudadana. Mientras las familias hacen malabares para llegar a fin de mes, asfixiadas por la inflación, el equipo de gobierno les ha asestado un nuevo golpe bajo. Y este ha sido el incremento de las basuras y de otros impuestos locales cuando además tienen un superávit de millones de euros año tras año
Lo que el PSC no explica en sus discursos propagandísticos es que la limpieza es la partida más grande del presupuesto municipal. La recogida de basuras está presupuestada en 8 millones de euros. La limpieza viaria en más de 4 millones de euros. Además dicen que realizarán mantenimiento, mejoraran calles, plazas, parques y espacios verdes, reforzaran la recogida y la gestión de residuos y limpieza de la ciudad. Esto asciende a 17 millones de euros. Sin embargo, esto no lo ven los ciudadanos porque la ciudad es un desastre.
¿Dónde se invertirá ese dinero? Porque en las calles, desde luego, no está. Este sablazo fiscal no es una fatalidad administrativa. Es una decisión política. Se escudan en normativas europeas y agendas globalistas que nadie ha votado en Granollers. Ahora bien, todo lo acabaremos pagando. Es una hipocresía suprema cobrar más por un servicio que es cada día peor.
Las manchas de grasa en las aceras son permanentes. Los contenedores desbordados, a parte de la mala olor, atraen a ratas. Todo esto, y lo dicho anteriormente, es impropio de una capital de comarca en pleno siglo XXI. Un ayuntamiento no es una oficina de recaudación para mantener una estructura política. Debe servir para garantizar servicios dignos. El de Granollers, por todo lo dicho, no lo hace. Es indignante que se exija un esfuerzo heroico a los vecinos, mientra el dinero público se dilapida en proyectos ideológicos y subvenciones, en lugar de que nuestra ciudad huela a limpio.
El barrio de Ponent es uno de estos ejemplos dolorosos de este abandono. Lo que en su día fue concebido para ser un pulmón verde, el Parque de Ponent, se ha convertido en un espacio inhóspito y degradado. Las denuncias recibidas son constantes. Se quejan los vecinos que los jardines están descuidados y que la maleza campa a sus anchas, que se ha vandalizado el mobiliario. Estos solo son unos pocos ejemplos que dan testimonio de una política de mantenimiento inexistente. ¡Y luego incluyen en el presupuesto mantenimiento y mejora de los espacios verdes! ¿Dónde está esta mejora?
Lo que realmente quita el sueño a los padres y a nuestros mayores es la inseguridad. El abandono físico de los espacios públicos es el caldo de cultivo ideal para la delincuencia. La falta de una iluminación eficiente ha convertido las noches, no sólo de este parque sino de otros puntos de la ciudad, en zonas prohibidas. La escasez de patrullas de la Policía Local ha permitido el vandalismo y que el incivismo se apodere del entorno. En VOX pensamos que sin seguridad no hay libertad. Los vecinos de Granollers tienen derecho a pasear sin miedo a ser asaltados o a presencias escenas de degradación social. Es responsabilidad de un gobierno socialista que ha preferido mirar hacia otro lado, mientras la delincuencia importada y el desprecio por las normas se asientan en nuestros barrios.
Granollers no puede ser una ciudad de dos velocidades. Existe una brecha profunda entre el centro, donde se cuidan los detalles para las fotos oficiales, y los barrios periféricos que cargan con el peso de la dejadez. Estos barrios sienten hoy el abandono en sus aceras rotas, en unas rampas mecánicas que no funcionan, y en un sentimiento o sensación de olvido institucional.
Desde VOX llevamos tiempo pidiendo un plan de choque inmediato. No queremos más palabras vacías sobre presupuestos que priorizan el espacio público para 2026. Queremos ver las brigadas trabajando en la calle. Queremos que cada euro recaudado con el injusto aumento de las tasas de basura, se convierta íntegramente en mejorar el servicio y en renovar una maquinaria que parece sacada de un desguace.
Menos gasto superfluo en agendas ideológicas y más agentes de policía en nuestras calles. El dinero de los granollerenses debe estar en la seguridad de sus familias y en la limpieza y mantenimiento de sus barrios. Los ciudadanos están hartos de pagar impuestos de nivel europeo para recibir servicios público de tercera categoría.
Que tomen nota en el despacho de alcaldía. Con todo lo que no están haciendo, van a perder la mayoría absoluta. La soberbia tiene un límite. Y los vecinos de Granollers están cansados que les toquen el bolsillo sin ver resultados palpables y la inseguridad que sufren a diario. En VOX seguiremos siendo el altavoz de todos estos ciudadanos valientes que ya no se callan. No daremos ni un paso atrás en la batalla para recuperar nuestros barrios. Porque Granollers es de sus vecinos, de quienes trabajan y pagan, y no de un gobierno que la está dejando morir por desidia.
Señora alcaldesa. ¡Basta de degradación! ¡Basta de inseguridad! Granollers necesita un cambio de rumbo urgente. Y se lo vuelvo a repetir: perderán como mínimo la mayoría absoluta.