La pirámide de Maslow

La pirámide de Maslow, o jerarquía de las necesidades humanas, es una teoría psicológica propuesta por Abraham Maslow en su obra Una teoría sobre la motivación humana. Lo interesante de esta teoría es que retrata a la perfección la situación socio-económica actual de nuestro país, especialmente para los jóvenes.

pirámide de Maslow
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La idea básica, para entender la pirámide, es: solo se atienden necesidades superiores cuando se han satisfecho las necesidades inferiores. Todas las personas aspiran a satisfacer necesidades superiores, pero no pueden hacerlo hasta que están cubiertas las inferiores.

Si las condiciones reales del entorno del individuo son favorables (políticas, sociales, económicas...) dan lugar a un movimiento ascendente en la jerarquía, mientras que si las condiciones son regresivas, empujan las necesidades hacia abajo en la jerarquía.

¿No les parece que eso está pasando con nuestra juventud? Por no decir que nos está pasando a todos en general.

En la base de la pirámide tenemos las necesidades fisiológicas. Respirar, aún respiramos. Quizás un aire menos limpio del que nos gustaría, pero vaya. En cuanto a la alimentación, ya es otro cantar. Lo de la dieta mediterránea escasea en muchos hogares. La cesta de la compra se ha encarecido significativamente en los últimos años, con estimaciones que rondan el 3% en el último año (2025) según la OCU, pero acumulando subidas mucho mayores en periodos más largos, superando el 45-70% en los últimos 4-5 años (2019-2025) para productos básicos, afectando especialmente a los alimentos frescos, huevos, café y aceite.

Sobre el descanso... daría mucho de qué hablar. Las escuelas de meditación, yoga, taichí... están llenas de personas que buscan recuperar la paz interior y frenar ese ritmo acelerado y sin control del día a día. La imposibilidad de la conciliación familiar con el trabajo y el estrés de la mayoría de ciudadanos que ven al final de la jornada que no han tenido ni un minuto para socializar y dedicarse a su bienestar, hace que esta necesidad quede a años luz de quedar cubierta.

Si echamos un ojo al nivel inmediatamente superior, el de las necesidades de seguridad, podemos empezar a temblar. Podríamos añadir como inseguridad, las necesidades no cubiertas de: empleo (a finales de 2023 el desempleo juvenil se situaba en torno al 28,36% (INE), siendo uno de los más altos de Europa); o de vivienda (con un déficit, estimado por el Banco de España, de hasta 700.000 hogares).

Pero hay más temas que hacen volar nuestra seguridad por los aires.

Si hablamos de seguridad física, nos estremece comprobar cómo, en España, se registraron 2,4 millones de hechos delictivos en 2024, frente a los 2,2 millones del año 2010. Es una subida del 7%. La violencia contra las mujeres ha aumentado de forma constante en los últimos años, con incrementos significativos en 2023 (12,1% más víctimas que en 2022, según INE) y datos preliminares de 2024 que también muestran subidas en víctimas y denuncias.

La seguridad familiar queda en entredicho con los ataques ideológicos constantes de ciertos partidos políticos que dinamitan a tan importante institución social.

Sobre la seguridad moral hemos hablado ya muchas veces en diferentes escritos anteriores. La clase política alienta una forma de comportarse muy alejada de la ética y la moral, por lo cual la sociedad recibe esos inputs y actúa en consecuencia.

Y no hace falta comentar la inseguridad actual de la propiedad privada cuando se normaliza y blanquea por parte de ciertos partidos políticos, medios de comunicación y gobiernos, el fenómeno okupa.

Con estos paños, ¿cómo podemos saltar a un nivel superior? ¿Cómo, si quiera, podemos llegar al nivel de la amistad y el afecto, y no digo ya, a niveles de reconocimiento o autorrealización?

Algo tiene que cambiar, por el bien de todos nosotros.