Según la formación, el centro será trasladado desde la zona de Collserola hasta este barrio del distrito de Sant Andreu. El presidente del grupo municipal de VOX en Barcelona, Gonzalo de Oro, criticó la decisión del gobierno municipal y aseguró que la ubicación prevista —cerca de colegios, parques infantiles y una residencia de ancianos— genera preocupación entre los vecinos.
De Oro también cuestionó el gasto público destinado al traslado y afirmó que el Ayuntamiento debería priorizar otras necesidades sociales en la ciudad. Asimismo, reiteró la postura de su partido sobre la gestión de la inmigración, defendiendo que los menores deberían estar con sus familias y en sus países de origen si realmente son menores.
El Ayuntamiento de Barcelona, por su parte, prevé rehabilitar un antiguo edificio municipal en desuso para acoger este equipamiento, con una inversión cercana a los 3,4 millones de euros destinada a adecuar el espacio y adaptarlo a la normativa vigente.
El debate sobre el traslado del centro se suma a la discusión política y social en la ciudad sobre la gestión de la inmigración, los servicios sociales y el impacto de estos equipamientos en los barrios.