Page aseguró que el PSOE vive “el momento de mayor riesgo de toda la democracia”, reflejando el malestar de una parte del socialismo territorial ante la acumulación de escándalos y el desgaste del Gobierno. El dirigente castellano-manchego, habitual voz crítica dentro del partido, considera que la situación ya no puede afrontarse como episodios aislados, sino como una crisis estructural de credibilidad.
La petición tiene una fuerte carga política porque rompe el cierre de filas que hasta ahora mantenía la dirección socialista. Además, coincide con las voces de antiguos referentes del PSOE, como Felipe González, que también han empezado a reclamar un adelanto electoral.
Aunque desde Moncloa mantienen la defensa de la presunción de inocencia y rechazan cualquier escenario de dimisión, el debate ya ha dejado de ser exclusivamente judicial para convertirse en una crisis política de primer nivel. El PSOE afronta así uno de los momentos más tensos de la era Sánchez, con divisiones internas cada vez más visibles y socios parlamentarios que empiezan a dar la legislatura por agotada.