PSOE y Sumar tumban la petición de elecciones anticipadas presentada por PP y Junts

La Mesa del Congreso ha cerrado este martes la puerta a una de las votaciones políticamente más incómodas para el Gobierno de Pedro Sánchez en los últimos meses. El órgano de gobierno de la Cámara, donde PSOE y Sumar cuentan con mayoría, ha rechazado las enmiendas presentadas por PP y Junts que pretendían instar al presidente del Gobierno a disolver las Cortes y convocar elecciones generales anticipadas.

Miriam Nogueras i Camero, diputada de Junts per Catalunya
photo_camera Miriam Nogueras i Camero, diputada de Junts per Catalunya

La decisión se sustenta en un argumento jurídico difícilmente discutible: la convocatoria de elecciones es una prerrogativa exclusiva del presidente del Gobierno recogida en la Constitución, por lo que el Congreso no puede imponerle esa decisión. Formalmente, la Mesa se limita a aplicar un criterio reglamentario y constitucional ya utilizado en ocasiones anteriores.

Sin embargo, la realidad política es bastante más compleja. Nadie esperaba que una eventual aprobación de las enmiendas obligara a Sánchez a convocar elecciones al día siguiente. El verdadero interés de la iniciativa radicaba en conocer qué mayoría parlamentaria estaría dispuesta a escenificar públicamente que considera agotada la legislatura. Y es precisamente esa fotografía la que no llegará a producirse.

La decisión de la Mesa evita una votación que podía haber dejado una imagen muy incómoda para el Ejecutivo. No sólo porque el Partido Popular y Vox apoyaban la iniciativa, sino porque Junts había decidido sumarse a ella, elevando considerablemente la presión política sobre el Gobierno. El simple hecho de que los de Carles Puigdemont estuvieran dispuestos a respaldar una petición de adelanto electoral constituye una señal evidente del deterioro de las relaciones entre Moncloa y el partido independentista.

El movimiento resulta especialmente significativo porque Junts ha sido, junto a otras formaciones nacionalistas, uno de los principales sostenes parlamentarios de Sánchez durante esta legislatura. Que ahora plantee públicamente la necesidad de acudir a las urnas supone un mensaje político de gran calado que va mucho más allá de la votación frustrada.

Por ello, aunque la decisión de la Mesa pueda estar jurídicamente justificada, resulta difícil ignorar su evidente utilidad política para el Gobierno. La mayoría socialista ha encontrado en la interpretación reglamentaria una vía para evitar un debate incómodo y una posible exhibición pública de debilidad parlamentaria.