Bruselas moviliza ayuda para España ante una temporada de incendios 2,5 veces peor de lo habitual

La magnitud de los incendios que están golpeando este verano a España y a buena parte de Europa ha obligado a Bruselas a movilizar medios internacionales de emergencia. La Comisión Europea considera que la campaña de incendios de 2026 está siendo “excepcionalmente grave” y ha activado nuevos recursos aéreos y terrestres para ayudar especialmente a España y Bélgica.

Incendio en Aragón
photo_camera Incendio en Aragón

Según informa este lunes la agencia Servimedia, a finales de julio la superficie quemada en el conjunto de Europa se encontraba ya en niveles 2,5 veces superiores a los habituales para esta época del año, una cifra que permite dimensionar la excepcionalidad de una campaña que todavía tiene por delante varias semanas de elevado riesgo.

104 bomberos franceses llegan para ayudar en Aragón

España ha solicitado formalmente ayuda a través del Mecanismo Europeo de Protección Civil, el instrumento comunitario que permite movilizar rápidamente recursos de otros Estados cuando un país se ve desbordado por una emergencia.

Como consecuencia de esa petición, 104 bomberos franceses y 36 vehículos han sido desplegados en Aragón para colaborar en la extinción de uno de los grandes incendios que afectan a la comunidad y que, según los datos difundidos por la Comisión Europea, ya ha arrasado cerca de 18.000 hectáreas.

La ayuda internacional supone un refuerzo directo para los dispositivos españoles en unos días especialmente complicados por la simultaneidad de grandes incendios y las condiciones meteorológicas.

El mecanismo europeo funciona precisamente para situaciones de este tipo: el país afectado solicita ayuda, los Estados participantes ofrecen equipos y medios y el Centro Europeo de Coordinación de la Respuesta a Emergencias (ERCC) coordina el despliegue. Cuando los recursos nacionales ofrecidos no son suficientes, también puede recurrirse a la reserva estratégica europea rescEU, que dispone, entre otros medios, de aeronaves especializadas en la lucha contra incendios.

España no es el único país que necesita ayuda

La situación tampoco es exclusiva de nuestro país. Bélgica ha tenido que solicitar igualmente asistencia europea ante el incendio que afecta a la región de Hautes Fagnes, donde han ardido ya más de 3.000 hectáreas.

En este caso, la Unión Europea ha movilizado dos aviones de la flota rescEU procedentes de Suecia y seis helicópteros aportados por Países Bajos, Noruega y Alemania.

La Comisión Europea confirma que tanto España como Bélgica han activado formalmente el Mecanismo Europeo de Protección Civil ante la evolución de los incendios.

Copernicus vigila los incendios desde el espacio

La respuesta europea no se limita al envío de bomberos, vehículos, helicópteros y aviones. El sistema de observación terrestre Copernicus está elaborando mapas rápidos de evaluación de daños y evolución de los incendios para facilitar el trabajo de los servicios de emergencia.

Actualmente se está proporcionando este apoyo para fuegos activos en España, Bélgica, Grecia, Alemania, Montenegro, Serbia, Albania, Francia e Italia, lo que demuestra la dimensión continental que está adquiriendo la campaña de incendios de este verano.

Europa alerta de una campaña excepcional

La comisaria europea de Preparación y Gestión de Crisis, Hadja Lahbib, ha insistido en que ningún país debería afrontar en solitario emergencias forestales de esta magnitud y ha destacado la rapidez con la que pueden desplazarse recursos de unos Estados a otros.

El dato que acompaña a esta movilización es, sin embargo, el que enciende todas las alarmas: Europa había quemado ya a finales de julio 2,5 veces más superficie de la habitual para esas fechas.

Y todavía estamos a mediados de agosto.

La Comisión mantiene operativo su centro europeo de coordinación para gestionar nuevas peticiones y despliegues si fueran necesarios. La campaña de incendios de 2026 entra así en una fase especialmente preocupante: España necesita ya recursos internacionales y Europa comienza a asumir que este verano está muy lejos de ser un verano normal en materia de incendios forestales.