La línea R3, que conecta L’Hospitalet de Llobregat con Puigcerdà y la frontera francesa, es una de las más largas y también una de las más problemáticas de la red de Rodalies. Durante los últimos meses ha sufrido cortes importantes debido a trabajos de modernización y desdoblamiento de la vía, una actuación destinada a mejorar la capacidad y fiabilidad del servicio.
Meses de obras y transporte alternativo
Las obras comenzaron en otoño de 2025 y provocaron uno de los mayores cortes ferroviarios de la historia reciente de Rodalies. El tramo entre Montcada Bifurcació y La Garriga quedó suspendido durante más de medio año para permitir la duplicación de la vía entre Parets del Vallès y La Garriga, una infraestructura que hasta ahora funcionaba con una sola vía.
Durante este periodo, Renfe y la Generalitat habilitaron un plan alternativo de transporte por carretera, con autobuses que conectaban diferentes estaciones afectadas para garantizar la movilidad de los usuarios.
El corte ferroviario forma parte de un proyecto más amplio que pretende modernizar una de las líneas más antiguas y saturadas del sistema de cercanías catalán.
Reapertura progresiva del servicio
Con la reapertura del tramo entre La Garriga y Ripoll, el servicio ferroviario recupera parte de la normalidad en el norte de la línea. Sin embargo, la normalización total todavía tardará en llegar, ya que las obras se desarrollan por fases y seguirán afectando a distintos tramos durante los próximos meses.
De hecho, el calendario de trabajos prevé nuevas afectaciones en 2026 para continuar con la duplicación de la vía y otras mejoras de infraestructura, lo que obligará a reorganizar el servicio nuevamente en algunos momentos.
Una línea clave para el Vallès Oriental, Osona y Ripollès
La R3 es un eje fundamental para la movilidad entre Barcelona y el interior de Cataluña, especialmente para comarcas como el Vallès Oriental, Osona o el Ripollès. A lo largo de sus más de 150 kilómetros conecta más de treinta estaciones y sirve como enlace con la red ferroviaria francesa en La Tor de Querol.
Pese a su importancia estratégica, la línea ha sido durante años objeto de críticas por su falta de fiabilidad, incidencias frecuentes y una infraestructura que en muchos tramos sigue siendo de vía única. La actual inversión busca precisamente corregir estas carencias y mejorar la regularidad del servicio.
Un paso más hacia la modernización de Rodalies
La reapertura del tramo entre La Garriga y Ripoll representa, por tanto, un paso importante en el proceso de modernización de la red de Rodalies. Aunque las molestias para los usuarios han sido notables durante los últimos meses, las administraciones defienden que las obras permitirán mejorar la capacidad, reducir retrasos y aumentar la frecuencia de trenes en el futuro.
Para los usuarios habituales de la R3, la vuelta del tren a este tramo supone recuperar una conexión directa que, durante meses, ha dependido de autobuses y transbordos.