Barcelona se convierte en Ok Corral: tres asesinatos en tres semanas a plena luz del día

Barcelona vuelve a enfrentarse a una realidad que las estadísticas oficiales intentan matizar, pero que la percepción ciudadana hace tiempo que ha asumido: la violencia armada ha dejado de ser un fenómeno excepcional. El asesinato de un hombre este miércoles por la mañana en plena calle Balmes, una de las arterias más transitadas y céntricas de la ciudad, supone el tercer homicidio cometido a tiros en apenas tres semanas y vuelve a situar la seguridad en el centro del debate político y social.

coche mossos

La víctima fue abatida de un disparo en la cabeza poco antes de las diez de la mañana, a plena luz del día y en una zona donde miles de personas transitan diariamente. Los Mossos d'Esquadra han asumido la investigación a través de la División de Investigación Criminal, mientras crece la preocupación por la sucesión de episodios violentos que se están produciendo en el área metropolitana.

Este nuevo crimen no es un hecho aislado. El pasado 16 de mayo, un hombre fue ejecutado de un disparo en la cabeza en la calle Minería, en el distrito de Sants-Montjuïc. Apenas tres semanas después, el pasado domingo 7 de junio, otro hombre fue asesinado a tiros en la misma zona y prácticamente en el mismo punto, repitiéndose un patrón que los investigadores vinculan a ajustes de cuentas relacionados con el crimen organizado y el narcotráfico.

La acumulación de estos sucesos empieza a dibujar una imagen preocupante. En apenas unas semanas se han registrado varios tiroteos en Barcelona y su entorno metropolitano, incluyendo incidentes en Badalona y l'Hospitalet. Fuentes policiales han reconocido en distintas ocasiones que parte de esta violencia responde a conflictos entre organizaciones criminales internacionales asentadas o activas en Cataluña.

El problema no es únicamente el número de homicidios. Lo que inquieta especialmente a los ciudadanos es que estos asesinatos se produzcan en plena vía pública, a horas de máxima afluencia y sin aparente temor por parte de los autores a ser identificados. La imagen de una ejecución en la calle Balmes o de varios disparos en una zona residencial de la Zona Franca proyecta una sensación de impunidad difícil de ignorar.

PP y Vox cargan contra la gestión de la seguridad en Barcelona

La sucesión de tiroteos y asesinatos en Barcelona ha provocado una rápida reacción de los partidos de la oposición, que han vuelto a situar la seguridad como una de las principales asignaturas pendientes del Govern de Salvador Illa y del Ayuntamiento de Barcelona.

Desde Vox, el secretario general y líder de la formación en Cataluña, Ignacio Garriga, ha reiterado en las últimas semanas que Cataluña vive una situación de «violencia cada vez más cotidiana», llegando a afirmar en el Parlament que «es más probable presenciar un tiroteo o un apuñalamiento que conseguir un piso digno». Garriga atribuye este incremento de la inseguridad a las políticas migratorias y a lo que considera una falta de contundencia de las administraciones ante el crimen organizado.

Por su parte, el Partido Popular viene denunciando desde hace meses el deterioro de la seguridad en Barcelona y reclama un refuerzo de efectivos policiales, más presencia de agentes en las calles y una actuación más firme contra las mafias vinculadas al narcotráfico. Los populares consideran que los sucesivos tiroteos registrados en la capital catalana son la evidencia de que la ciudad está perdiendo el control sobre determinadas formas de delincuencia organizada y exigen que tanto el Govern como el Ayuntamiento abandonen cualquier intento de minimizar el problema.

La muerte de un hombre a plena luz del día en la calle Balmes vuelve así a alimentar un debate que ya no gira únicamente en torno a las estadísticas oficiales, sino sobre la percepción creciente de inseguridad que se extiende entre muchos ciudadanos. Cuando tres personas son asesinadas a tiros en apenas tres semanas en distintos puntos de Barcelona, la pregunta que empieza a formularse buena parte de la sociedad es si se trata de hechos aislados o de una tendencia que exige respuestas mucho más contundentes.