El acto, celebrado en la plaza de Ferran Casablancas, en el distrito de Sarrià-Sant Gervasi, no fue casual. Se trata del único distrito donde el Partido Popular ha conseguido imponerse en las últimas elecciones generales, autonómicas y europeas. Sirera quiso convertir ese dato en una declaración de intenciones: si el PP ha sido capaz de ganar allí, considera que también puede hacerlo en el conjunto de la ciudad.
Una Barcelona que “ha dado la espalda a sus vecinos”
Durante su intervención, Sirera dibujó una imagen preocupante de la capital catalana. Según el dirigente popular, muchos barceloneses ya no reconocen la ciudad que contribuyeron a construir y sienten que Barcelona ha perdido parte de la identidad que la convirtió en una referencia internacional.
El líder popular señaló cuatro grandes problemas que, a su juicio, explican esta situación: la inseguridad creciente, las dificultades para acceder a una vivienda, la pérdida de fuerza del comercio de proximidad y el deterioro de la convivencia en los barrios.
En este contexto, lanzó una crítica directa al alcalde Jaume Collboni, al que acusó de haber desaprovechado la oportunidad de revertir el declive de la ciudad tras tres años de mandato. Según Sirera, Barcelona es hoy una ciudad más insegura, más cara para vivir y sometida a una mayor presión fiscal.
Seguridad, vivienda y actividad económica
Bajo el lema “Barcelona en serio”, el dirigente popular presentó las líneas maestras de su proyecto político. Entre sus principales propuestas destacan el incremento de la presencia policial en las calles, la ampliación de los sistemas de videovigilancia, la incorporación de pistolas táser para la Guardia Urbana y una mayor coordinación entre cuerpos de seguridad y administraciones.
En materia de vivienda, el PP apuesta por reforzar la colaboración público-privada, eliminar la obligación de reservar un 30% de las promociones para vivienda protegida y agilizar los trámites urbanísticos para aumentar la oferta residencial.
Asimismo, Sirera defendió una política más favorable al comercio y a la actividad empresarial, reduciendo trabas burocráticas y mejorando la planificación de las obras públicas para minimizar el impacto sobre los negocios de barrio.
El reto de romper el bipartidismo municipal
La intervención también tuvo un marcado componente electoral. El PP aspira a consolidar el crecimiento experimentado en Barcelona durante los últimos años y presentarse como una alternativa tanto al PSC de Collboni como a los partidos de la izquierda y del independentismo.
Sirera reivindicó los modelos de gestión desarrollados por gobiernos populares en ciudades como Madrid, Málaga, Badalona o Castelldefels, defendiendo que la combinación de seguridad, crecimiento económico y mejora de los servicios públicos puede convertirse en una fórmula ganadora también para Barcelona.
Con menos de un año para la cita electoral, el mensaje lanzado por el líder popular es inequívoco: el PP quiere convertir las municipales de 2027 en un referéndum sobre el estado de la ciudad y sobre la gestión de Collboni. La batalla por Barcelona acaba de comenzar y, a tenor del tono empleado por Sirera, la seguridad, la vivienda y la recuperación del orgullo barcelonés serán algunos de los grandes ejes de la campaña.