¿Nos ha cegado el eclipse?

Tras el impulso al orgullo nacional español que supuso la victoria en la final del campeonato mundial de fútbol, esperaba una reacción mucho mayor de la ciudadanía española ante la invasión en la ciudad de Ceuta de cerca de 80.000 extranjeros. En cualquier país, una invasión de esta índole supondría una reacción sin duda mayor de la que se está produciendo en nuestro país. Quizás se adormeció esa reacción cuando el mismo presidente y después todos sus acólitos salieron al escenario para afirmar que Marruecos era nuestro amigo fiable y que los malos eran otros, entre ellos, las mafias, el tribunal supremo y los medios "fangosos".

Ya no hablaré de como se gestó y promocionó esa invasión por parte tanto de las instituciones españolas como, y en mucha mayor medida, se hizo por parte de la administración marroquí. Pero dedicaré algunas reflexiones a como se está gestionando esta, para mí, emergencia nacional, por parte de nuestro gobierno. Recordemos que las competencias en seguridad y sanidad recaen de pleno en el Gobierno Español, ya que la ciudad autónoma no tiene asignadas esas obligaciones en su marco legal.

La inexistente previsión

Empecemos por la detección de las intenciones previas a la invasión. Se está jugando demasiado con que si hubo o no hubo aviso de los servicios de inteligencia de los distintos cuerpos de seguridad del Estado al Gobierno y de si este hizo o no, caso omiso a los avisos.

Tanto da ya. Parece que como todo lo que ocurre durante el mandato de Sánchez, se acaba encubriendo en una neblina opaca de la que nada sale aclarado. Pasó con el apagón, con los incendios, con el trágico accidente de Adamuz... En fin, con todo. Así se deja pasar el tiempo entre unas declaraciones y otras, sin que se asuman responsabilidades ni haya dimisiones o ceses. Los ministros responsables siguen en sus carteras y "si te he visto, no me acuerdo". Lamentable.

La gestión de la crisis por parte de Sánchez

Si hablamos de la gestión de los efectos de la invasión... la cosa se calienta. El presidente Sánchez visita la ciudad sin aportar nada y, hablando solo con la autoridad, se marcha tan tranquilo a sus vacaciones en Lanzarote. Des de allí se dedica a aconsejarnos libros y listas de canciones para el verano... Muy enternecedor.

La cosa está en que lleva más escoltas y despliegue policial para proteger sus vacaciones que el destinado a la ciudad autónoma de Ceuta en el día de la invasión. Triste. No contento con eso, el día del eclipse el Gobierno organiza un acto institucional en el observatorio astronómico de Yebes, con la previsión de 300 asistentes, entre ellos cuatro ministros, "zona VIP", barra libre de bebidas, comida popular, cena tipo cóctel y un programa de actividades de nueve horas de duración, que ha concluido con la actuación del grupo de indie La Habitación Roja; al que por supuesto ha asistido nuestro presidente. Para ello se ha desplazado en Falcon desde Lanzarote a Madrid y desde allí en helicóptero al observatorio. De nuevo le ha protegido un gran despliegue policial organizado por el ministro Marlaska. El importe de la factura: 72.358 euros. Eso sin contar con el gasto que supone el uso injustificado del Falcon y de los helicópteros del ejército para un acto que yo llamaría "particular e innecesario" con la que está cayendo en Ceuta, donde la población no puede salir tranquila a la calle, donde los comercios están cerrados por miedo y donde entre cinco y diez mil extranjeros transitan sin control por sus calles.

Marlaska

De las responsabilidades del ministro del interior hay mucho que hablar. En sus primeras declaraciones públicas se apresuró a cepillar a nuestro país vecino, Marruecos, afirmando que era una socio "fiable" y que su colaboración fue "impecable" (?!). Lanzó piedras contra las mafias que han hecho "mala publicidad" de un fallo del Tribunal Supremo, pero no reaccionó ni movilizando sus cuerpos policiales, ni pidiendo refuerzos al ejército ante una invasión tan masiva de nuestro territorio nacional.

Quince días después vuelve a visitar la ciudad y esta vez sí, hace un llamamiento a los que pretendan entrar en España diciéndoles que "ninguno se quedará en España ni se nacionalizará", para finalmente usar una coletilla que desmiente lo dicho anteriormente: "con la excepción de aquellos casos excepcionales y de máxima vulnerabilidad". Lo que abre de nuevo la posibilidad de acogida y traslado a la península.

Marlaska afirmó también que, hasta ahora, su prioridad ha sido registrar a los menores para darles cobijo. Lo incomprensible es que, si Marruecos acepta repatriar y devolver los menores a sus familias, ¿porqué España no utiliza esa vía y se ciega en distribuirlos entre las comunidades autónomas?

El refuerzo policial llega tarde. Actualmente, según los datos ofrecidos por Marlaska, hay 880 policías nacionales desplegados en Ceuta, lo que supone 270 agentes más que antes de los acontecimientos del 30 de julio. A ellos se suman 714 guardias civiles, casi 200 más que antes de la entrada masiva. Además, el Ministerio del Interior ha acordado el despliegue de una Unidad de Prevención y Reacción (UPR) con 45 nuevos policías nacionales, que se incorporarán para reforzar la seguridad ciudadana. A este dispositivo se añadirán 20 agentes de la Brigada Central de Extranjería y Fronteras, cuyo cometido será colaborar en la tramitación de los expedientes relacionados con protección internacional y extranjería. Es decir, más regularizaciones encubiertas.

El ejemplo de su presidente

Pero si lamentable ha sido la gestión, peores son las formas. En plena crisis, imitando a su presidente, el ministro del interior se permite saltarse una convocatoria de la comisión de investigación del Senado para, el mismo día, asistir al bombazo de espectáculo montado en Yebes para disfrutar del eclipse. No hay tiempo para dar explicaciones a la oposición (recordemos que en democracia, está en su derecho de pedir explicaciones) pero si de pegarse una fiestecilla mientras los ceutíes sufren.

La ministra de Sanidad, Mónica García, ha rechazado que exista un "colapso sanitario" en Ceuta tras la presión asistencial por la crisis migratoria, respondiendo así a las duras críticas y a la carta del Colegio de Médicos de la ciudad que reclamaba su visita urgente.  La ministra contestó por carta al presidente del Colegio Oficial de Médicos de Ceuta para desmentirle. Atribuyó las alarmas a fuentes que buscan sembrar "miedo y confusión" en la población.  Anunció que planea visitar Ceuta en las próximas semanas para evaluar de primera mano el terreno. Será que está muy ocupada...

La única que ha dado la cara es la ministra de defensa, Margarita Robles que escuchó las quejas de los ceutíes y tuvo que tragar sapos ante la nefasta gestión de su ejecutivo.

Y a todo esto ¿qué hacemos?

Quizás nos haya cegado el eclipse y no veamos ya nada que no sea nuestro ombligo. Estos días fue Ceuta, mañana podrá ser Melilla, las Canarias o Tarifa. Cuando queramos reaccionar ya no habrá país, ya no seremos nada.

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