La estrategia de Silvia Orriols: provocar el hundimiento del expresident

Silvia Orriols cava la fosa de Puigdemont y lo escenifica con una cena privada con el empresariado catalán

En las últimas semanas se nota que el partido formado por la alcaldesa de Ripoll, Silvia Orriols, ya dispone de “padrinos” y de estrategas. Tal es así que, en su búsqueda constante de ampliar horizonte electoral, ha sido capaz de soltarse la melena y explicar a todo el mundo que odia España. Sin medias tintas. Aunque como concepto, claro…

Silvia Orriols o la mosca cojonera de Puigdemont
photo_camera Silvia Orriols vs Puigdemont

Decimos que dispone de “padrinos” y de ingresos por qué si no ya me dirán cómo se monta la estructura de un partido que no solo debe tener sede central y publicitaria (en Barcelona) con sólo dos diputadas al Parlament, si no que se va de cena con el mismo tejido empresarial de la burguesía catalana que, años antes, flirteaba con Pujol, González, Aznar, Zapatero, Rajoy, con Más y con Puigdemont, capitaneados por el prestigioso e influyente Emili Cuatrecasas. Empresarios que son todo un “grupo de presión” a los que gusta ayudar a partidos emergentes que, en algún momento, puede devolverles favores y a los que siempre gusta tener las puertas bien abiertas, por si acaso.

Estos extras, las cuotas de los afiliados, las aportaciones de simpatizantes y demás ingresos “patrióticos” hacen que el partido de Orriols ya disponga de responsable de Comunicación (un jubilado de Tv3 como Eduard Berrahondo), de estrategia, de expansión territorial, etc, etc, etc. De gente suficiente y tan válida que sea capaz de hacer crecer el partido en estructura, en dispersión geográfica y en posibles votantes. Es una estrategia de expansión en varias capas: capitales de comarca, pueblos con problemas de exceso de inmigración, alianzas estratégicas con pequeñas formaciones municipales, etc.

Y, claro, cuando se habla de votantes hay que ampliar horizonte pues no solo se vive de anti inmigrantes, de cabreados con el procés, de antisistemas del actual sistema político y gente rebotada que bien les puede votar a ellos, a Vox o a quien haga falta. De ahí que Silvia Orriols haya empezado a descubrir el comodín de su esencia ideológica separatista que, por otro lado, nunca ha ocultado ni pública ni privadamente, aunque haya extrañado a casi todo el mundo últimamente explicando que, “en concepto”, odia a España.

Notición, exclusiva. ¡¡Que repiquen las campanas!! ¡¡Una nacionalista separatista dice aquello que es y piensa!! Que no es nada menos que lo mismo que son y piensan todos los nacionalistas separatistas. Lo que no suele hacer la gente, y ese es el trabajo de periodistas y analistas políticos, es darle significado al porqué ahora lo cuenta de forma tan vehemente, y no antes. Esta afirmación responde a la penúltima estrategia de Orriols para conseguir el hundimiento del partido de Puigdemont (Junts aunque cada día están más separados de ellos mismos y de la realidad catalana) con el fin de situarlos como meros espectadores del futuro panorama político catalán.

Y no lo hacen sólo por confrontación directa si no porque necesita a los militantes, cargos y concejales de Junts que ya están viendo el miedo en sus carnes de la pérdida de poder y estatus en las próximas municipales y, de esa forma, poder captarlos y llevárselo a engrosar las filas, las candidaturas y las listas de Aliança Catalana. Pura estrategia de crecimiento de primero de políticas: si no tienes gente tuya en las localidades para hacer buenas candidaturas, róbaselas a los que los tienen.

Mientras Puigdemont estaba limpiando su currículo para dejar de ser extorsionador a distancia y volver a recuperar el sello de presidente en el exilio, mirando en exclusiva a su ombligo, Silvia Orriols y sus amigos de Aliança Catalana han ido estructurándose y tejiendo una red que le ahogue, le ningunee y convierta en absolutamente irrelevante al señor de Waterloo. Pura estrategia, obviamente. Pero estrategia válida y muy efectiva.

Pues, ¿Cómo va a luchar Puigdemont en la distancia contra una separatista de verdad, de la Catalunya interior, que jamás se ha escondido, de verbo y discurso fácil y que nunca ha prometido nada que no pueda cumplir? No puede. Lo único que le falta al expresident para darse cuenta de su irrelevancia futura es la evidencia de que los empresarios catalanes ya han ido de cenita con Orriols y le han dado la bendición.

Pobre Puigdemont. Triste, casi solo y autoexiliado que se creyó tener mucho poder porque extorsionaba a Sánchez en Madrid (otro mesiánico como él) mientras no se daba cuenta que iba a desaparecer de lo que debería ser su razón de existir: Catalunya, porque el circo que había organizado se lo iban a desmontar sus propios enanos.

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