Un problema de salud infravalorado
El dato resulta especialmente relevante porque rompe con una percepción muy extendida: la mayoría de la población asocia el cáncer —especialmente el de mama— como la principal amenaza para la salud de las mujeres. Sin embargo, las enfermedades cardiovasculares, que incluyen infartos, ictus y otras patologías del sistema circulatorio, superan ampliamente a cualquier otra causa de muerte femenina.
Esta falta de conocimiento tiene consecuencias directas. Según ese análisis, el desconocimiento generalizado contribuye a que muchas mujeres no identifiquen los síntomas a tiempo ni adopten medidas preventivas adecuadas.
Síntomas diferentes, mayor riesgo
Uno de los factores que agravan esta situación es que los síntomas cardiovasculares en mujeres pueden ser distintos a los de los hombres. De hecho, el estudio citado revela que el 85% de los ciudadanos desconoce esta diferencia, lo que dificulta el diagnóstico precoz y retrasa la atención médica.
A diferencia del dolor torácico intenso típico en los hombres, las mujeres pueden presentar señales más difusas como:
- Fatiga extrema
- Náuseas
- Dolor en la espalda, cuello o mandíbula
- Sensación de ansiedad o malestar general
Este patrón menos evidente provoca que muchas veces se minimicen los síntomas o se atribuyan a otras causas, retrasando la intervención médica.
El ictus, una de las mayores amenazas
Dentro de las enfermedades cardiovasculares, el ictus ocupa un lugar destacado. Según recoge este estudio, esta patología es además la primera causa de discapacidad en España, dejando secuelas en más del 30% de los supervivientes.
Esto convierte el problema en una cuestión no solo de mortalidad, sino también de calidad de vida, con un fuerte impacto social y sanitario.
Una brecha de conocimiento y de género
Expertos en salud cardiovascular llevan años alertando de una brecha de género en la percepción, diagnóstico y tratamiento de estas enfermedades. Históricamente, las patologías cardíacas se han considerado un problema “masculino”, lo que ha provocado menor concienciación en mujeres, diagnósticos más tardíos y menor atención preventiva.
Además, diversos estudios indican que, aunque los hombres sufren más infartos a edades tempranas, las mujeres tienen mayor probabilidad de morir cuando los padecen, lo que agrava la desigualdad en los resultados de salud.
La importancia de la prevención
Ante este escenario, los especialistas insisten en la necesidad de mejorar la información y la prevención. Entre las principales recomendaciones destacan:
- Controlar factores de riesgo como hipertensión, colesterol o diabetes
- Evitar el tabaco
- Mantener una dieta equilibrada
- Realizar actividad física regular
Pero, sobre todo, se subraya la importancia de reconocer los síntomas y actuar con rapidez, especialmente en el caso del ictus o el infarto.
Una realidad que exige mayor visibilidad
La conclusión es clara: existe un desajuste entre la realidad médica y la percepción social. Mientras las enfermedades cardiovasculares lideran la mortalidad femenina, gran parte de la población sigue sin ser consciente de ello.
Eeste desconocimiento pone de manifiesto la necesidad de reforzar las campañas de concienciación y educación sanitaria, especialmente dirigidas a las mujeres, para reducir el impacto de una de las principales amenazas para la salud en España.
En definitiva, el corazón sigue siendo el gran olvidado en la salud femenina. Y conocer esta realidad es el primer paso para cambiarla.