Por fin. Esa es la sensación que resume la reapertura del tramo de la R4 entre Sant Sadurní d’Anoia y Martorell, cerrado desde el pasado 20 de enero tras el grave accidente en Gelida. Más de dos meses después —y tras semanas de improvisación ferroviaria— los trenes vuelven a circular con normalidad en uno de los puntos clave de la red catalana.
La reapertura permite recuperar la conexión directa entre Sant Vicenç de Calders y Terrassa, eliminando los transbordos obligados en autobús que han marcado el día a día de miles de usuarios durante este tiempo. Municipios como Gelida, Vilafranca del Penedès o El Vendrell vuelven así a estar conectados con Barcelona sin rodeos ni soluciones provisionales.
Un regreso con matices
Eso sí, la normalidad aún no es total. En el tramo entre Terrassa y Manresa se mantiene un servicio mixto con trenes lanzadera y transporte por carretera, reflejo de que la red sigue lejos de estar plenamente estabilizada.
La reapertura llega además sin grandes anuncios previos y con cierta confusión entre usuarios, muchos de los cuales se enteraron al llegar a la estación de que los trenes volvían a circular.
El corte se originó tras el accidente del 20 de enero, cuando un desprendimiento provocó el impacto de un tren contra un muro, causando un muerto y decenas de heridos. Desde entonces, la R4 se convirtió en símbolo del deterioro estructural de Rodalies: incidencias constantes, pérdida de usuarios y una sensación generalizada de colapso del servicio.