Lo será durante toda esta temporada 2026-27. Después, en el verano de 2027, si todo sigue el camino previsto, se incorporará al Barça. Perfecto. Será entonces cuando podremos hablar de Marcos Fis como jugador azulgrana. Pero queda prácticamente una temporada entera de competición y, sobre todo, queda una cuestión que algunos parecen olvidar: todo lo que conocemos hasta ahora del Marcos Fis de la élite lo hemos visto vestido con la camiseta del Granollers. Con el Barcelona no se ha hecho ni la foto, por más que los medios de la capital catalana, y la prensa de Madrid en varios casos, caigan en el mismo error.
Fis llegó al Fraikin procedente del Caserío de Ciudad Real después de demostrar un enorme potencial. Pero una cosa es tener talento y otra muy diferente convertirlo en rendimiento al máximo nivel. Lo quería media Europa pero su padre y el propio jugador eligieron Granollers por algo. Su primera experiencia continuada en la Liga ASOBAL y en competición europea ha sido en el BM Granollers. Y su explosión es extraordinaria: jugador revelación, mejor lateral derecho y MVP de la Liga ASOBAL con apenas 19 años e indiscutible en la selección española.
Eso no sucede únicamente porque un muchacho tenga un brazo extraordinario. Sucede también porque encuentra un entrenador que confía en él, minutos, responsabilidad, compañeros que lo integran y un sistema de juego que permite equivocarse, aprender y crecer.
Y ahí aparece necesariamente Antonio Rama.
El entrenador del Granollers ha demostrado durante años algo que debería valorarse muchísimo más en el balonmano español: su capacidad para construir equipos competitivos con jugadores jóvenes, hacerlos crecer y conseguir que futbolísticamente —perdón, balonmanísticamente— parezcan veteranos mucho antes de serlo. Con Fis ha ocurrido exactamente eso. Rama no lo ha escondido ni protegido hasta convertirlo en un jugador secundario. Le ha dado responsabilidad.
Pero tampoco sería justo reducirlo todo al entrenador. Este Granollers ha construido algo especialmente valioso: un grupo de jóvenes que compiten juntos, crecen juntos y parecen disfrutar jugando juntos. Ferran Castillo, Pablo Urdangarín, Pau Panitti, Gerard Domingo, Pablo Guijarro, Pol Chaves y tantos otros forman parte de un ecosistema deportivo que ayuda a explicar por qué determinados jugadores progresan de esta manera.
El propio Rama lo ha definido mejor que nadie: el equipo ha brillado con Marcos y Marcos ha hecho brillar al equipo. Esa es exactamente la cuestión. Fis no ha crecido aislado del Granollers; ha crecido dentro del Granollers, tras un último año plagado de alta competición donde los mimbres de su Caserío y del Granollers han encajado a la perfección.
Y también la selección española está recogiendo los frutos de esa evolución. Cuando vemos a Marcos Fis progresar internacionalmente estamos viendo a un jugador cuyo aprendizaje cotidiano en la élite se está produciendo en el Palau d'Esports de Granollers. ¿Que el Barça se ha fijado en él? Naturalmente. Y probablemente haya hecho muy bien. Los grandes clubes están precisamente para intentar fichar a los mejores jugadores. Y más los que se mueven gracias al dinero del fútbol, que no del balonmano. Pero el Barça ha fichado al Marcos Fis que está creciendo en Granollers, no al revés.
Y hay otra cosa que tampoco conviene olvidar. Llegar al Barça no garantiza automáticamente continuar una progresión. Si no que se lo pregunten al propio Pablo Urdangarin. Allí tendrá otra presión, otros compañeros, otra competencia, otras exigencias y posiblemente otro papel. Tendrá que demostrar que puede seguir creciendo en un equipo construido para ganar absolutamente todo. Seguramente tendrá condiciones para conseguirlo. Pero eso lo veremos a partir de 2027 y ahí conoceremos el papel que le asigna Carlos Ortega y la paciencia del club azulgrana.
Por eso, durante esta temporada, cuando Marcos Fis marque diez goles, haga una exhibición en Europa o vuelva a maravillarnos con España, no estaremos viendo al «futuro jugador del Barça». Estaremos viendo a Marcos Fis, jugador del BM Granollers. Y cuando llegue junio de 2027 ya hablaremos de lo demás.