Hasta ahora, la compatibilidad entre jubilación y trabajo autónomo estaba muy limitada y llena de requisitos. Con la nueva norma, los pensionistas podrán reactivar una actividad profesional y seguir cobrando parte de su prestación sin perder su condición de jubilados. El Gobierno elimina además trabas anteriores, como la obligación de esperar un año desde la jubilación para poder acogerse al sistema.
La reforma permitirá cobrar hasta el 25% de la pensión mientras se desarrolla una actividad parcial por cuenta propia, especialmente en profesiones liberales como abogados, arquitectos, médicos o consultores. El Ejecutivo defiende que la medida favorecerá el envejecimiento activo y aprovechará la experiencia de profesionales que aún quieren seguir vinculados al mercado laboral.
Detrás del cambio hay también una realidad económica: España necesita más cotizantes y más actividad en un sistema de pensiones cada vez más tensionado por el envejecimiento demográfico. La reforma intenta convertir la jubilación en una transición gradual y no en una salida abrupta del mercado laboral.
El nuevo modelo entrará en vigor en los próximos meses y marca un giro profundo en la filosofía tradicional de la jubilación en España: jubilarse ya no significará necesariamente dejar de trabajar.