La sesión estuvo marcada por el voto en blanco de Vox, una decisión que, lejos de desbloquear el escenario, trasladó la responsabilidad a los dos diputados de Teruel Existe. Sin embargo, ambos parlamentarios también optaron por el voto en blanco, lo que terminó por facilitar que el PP asumiera la Presidencia de la Cámara aragonesa sin un apoyo explícito de la formación de Santiago Abascal, frente al apoyo que contó el candidato socialista a la presidencia de las cortes aragonesas que contó con los apoyos de la Chunta aragonesista e Izquierda Unida.
Este movimiento vuelve a situar a Vox en una posición de indefinición estratégica a las puertas de nuevas citas electorales, especialmente ante las elecciones autonómicas en Castilla y León. La formación evita “mojarse” en acuerdos institucionales clave, manteniendo un perfil que le permite marcar distancias sin asumir costes directos de gobernabilidad.
Mientras tanto, el PP consolida su posición institucional en Aragón, evidenciando que, incluso sin el respaldo explícito de Vox, logra articular mayorías suficientes en un contexto fragmentado. La fotografía política resultante deja claro que la aritmética parlamentaria sigue siendo volátil y que el voto en blanco, lejos de ser neutral, también condiciona el reparto de poder. Ante este panorama Teruel Existe ha demostrado ser el auténtico “partido bisagra” del parlamento aragonés. Al menos hasta que Vox sepa a qué va a jugar en el futuro.