Según los datos del estudio, el 51% de los encuestados valora la situación política como mala o muy mala. En concreto, un 26% la considera “más bien mala”, un 15% la califica directamente como “mala” y un 10% la define como “muy mala”. Frente a estas valoraciones negativas, las opiniones positivas son claramente minoritarias: solo un 1% cree que la situación es “muy buena”, un 9% la considera “buena” y un 12% la describe como “más bien buena”. Además, un 26% de los ciudadanos cree que la situación no es ni buena ni mala, lo que refleja una posición de neutralidad o cierta indiferencia ante el contexto político.
Los datos también muestran que el descontento político se mantiene estable respecto al año anterior. El gráfico de evolución incluido en la encuesta indica que el porcentaje de personas que perciben la situación como negativa se sitúa en torno al 51% tanto en 2024 como en 2025, lo que sugiere que el malestar político no es coyuntural, sino una tendencia consolidada en la opinión pública catalana.
En contraste, el bloque de valoraciones positivas se mantiene claramente por debajo de las negativas. En conjunto, solo alrededor del 22% de la población valora positivamente la situación política, lo que evidencia una brecha importante entre las percepciones favorables y desfavorables. Esta diferencia apunta a un clima político marcado por la crítica y la insatisfacción.
Este resultado encaja con otras conclusiones del mismo estudio, que indican que la política es uno de los ámbitos que genera mayor desconfianza entre la ciudadanía, por encima incluso de la percepción económica o social. En este contexto, la encuesta del CEO refleja una sociedad donde el malestar político sigue siendo significativo, mientras que las valoraciones positivas continúan siendo minoritarias.