La crítica llegó después de que la Junta de Portavoces rechazara la declaración institucional impulsada por VOX. Garriga criticó esta decisión, acusando al Parlament de “mirar hacia otro lado” ante la violencia contra su partido.
El contraste, subrayó el portavoz, fue evidente: sí prosperó un texto sobre la situación internacional —el pueblo hazara—, pero no uno sobre hechos ocurridos en Cataluña. Para Garriga, la decisión refleja una doble vara de medir.
Más allá del episodio concreto, la comparecencia derivó en un discurso más amplio. El dirigente vinculó las agresiones a un clima político que considera hostil hacia su partido y aprovechó para cargar contra el Govern de Salvador Illa, al que reprochó su gestión en materia social, de seguridad y pérdida de autoridad en el sistema educativo catalán.
En conjunto, la rueda de prensa combinó la denuncia por las agresiones de Sant Jordi con una crítica más amplia a la gestión del Govern y a las políticas sociales en Cataluña.