Angrisano difundió un vídeo en sus redes sociales en el que explica su decisión por lo que considera un alejamiento del Partido Popular de los principios que, según él, motivaron su afiliación hace catorce años. “Quiero decirlo sin rodeos: pido el voto para Vox. Mis ideas siguen firmes y mis principios inamovibles. Ha cambiado el lugar desde el que pueden defenderse sin pedir perdón”, afirma en el mensaje.
El hasta ahora número dos de las juventudes populares fue elegido en 2021 de la mano del entonces secretario general del PP, Teodoro García Egea, durante la etapa de Pablo Casado. Desde entonces, la organización juvenil del partido no ha renovado su dirección y se encuentra pendiente de un congreso interno desde principios de 2025.
Sin embargo, desde la dirección nacional del PP matizan la salida del dirigente juvenil. Fuentes de Génova sostienen que Angrisano llevaba “años” prácticamente desvinculado de la actividad del partido y que su dimisión llega “antes de que le dimitan”. Según esta versión, había dejado de ejercer sus funciones en Nuevas Generaciones desde hace tiempo y apenas participaba en actos internos.
Las mismas fuentes aseguran que el dirigente había solicitado ser candidato en las elecciones europeas de 2024, una petición que fue rechazada. Posteriormente habría ocupado un puesto de asesor en el Parlamento Europeo, cargo que también habría dejado meses atrás.
Angrisano, de 30 años y criado en Mónaco, sostiene en su mensaje de despedida que pertenece a una generación que sufre los efectos de la inmigración ilegal y de una economía “asfixiada por la burocracia y el wokismo”, argumentos con los que justifica su giro político hacia Vox.
Su salida tiene además un componente familiar y simbólico. El joven dirigente es sobrino del eurodiputado de Vox Juan Carlos Girauta, con quien ahora compartirá espacio político tras abandonar el Partido Popular y, probablemente, trabajo.
El movimiento se produce además en un momento delicado para el PP, a pocos días de procesos electorales en los que populares y Vox compiten directamente por el mismo electorado, especialmente entre los votantes más jóvenes.